Jóvenes Sin Fronteras es un proyecto que nace el año 2003 bajo la dirección de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC). Uno de los objetivos principales del proyecto es llegar a los lugares más aislados del país, cambiando la manera de hacer los trabajos hasta entonces. Para esto, se comienza a trabajar en conjunto con las municipalidades y las juntas de vecinos, de manera de sacarle el máximo provecho a los recursos por el bien de la comunidad. Desde sus inicios, se desarrollan proyectos principalmente en lugares comunitarios como escuelas, juntas de vecinos, plazas e iglesias. Sin embargo, a lo largo de los años se han hecho diversos cambios dependiendo del lugar visitado. Mediante la implementación de los talleres, la idea es que cada voluntario sea capaz de enseñar algo acerca de su área de estudio y por otro lado aprovechar de la mejor manera  la experiencia mediante el contacto con las personas. 

 

        Junto con ir a los lugares “donde pocos han llegado”, el formato de JSF comenzó a tener un gran éxito debido a que permitía un mejor contacto con las personas de los lugares visitados y también entre los voluntarios. Al tener un grupo reducido, resulta más fácil compartir con la comunidad de los lugares que visitamos, se puede trabajar con ellos en la construcción de cada proyecto, se pueden identificar otros problemas en donde la municipalidad no haya tomado medidas y en definitiva lograr un contacto mucho más profundo que el que se lograría si un grupo de 50 jóvenes visitara el mismo lugar. Además, las comunidades permiten abarcar una serie de lugares pequeños que muchas veces cuentan con necesidades mayores que las zonas más pobladas. 
 


        Por otro lado, la idea de las comunidades ayuda que cada voluntario no pase desapercibido en el grupo y que la experiencia dependa del aporte de cada uno de ellos, lo que logra una experiencia formativa única. Basta con hablar con cualquier persona que haya ido a alguno de estos trabajos para comprobar esto. 
 
        Como el Chile lo muestra, JSF ha logrado desarrollar 14 experiencias de trabajos desde sus inicios en el 2003 hasta ahora. Los primeros 2 años, se realizaron trabajos en invierno y verano, en las zonas de Putre Coyhaique respectiva
mente. Debido a la lejanía de los lugares, fue necesario que el grupo organizador estableciera contactos con la FACH, el Ejército y las Fuerzas Armadas quienes serían fundamentales para el posterior desarrollo del proyecto. 
  

        El año 2005 se cambió el rumbo hacia Tierra Amarilla en el norte y Los Muermos en el sur y el proyecto confirma un desarrollo independiente, con la creación de nuevos proyectos, talleres y con la novedosa idea de una camioneta de teatro ambulante, que estaría presente en 4 trabajos, aportando con el desarrollo cultural de las comunidades. 
  

        El año siguiente, el proyecto viajaría hacia una de las zonas más afectadas por el terremoto del norte, en Huara. Para el verano se desarrollaría una camioneta de médicos, en la zona de Chaitén y Futaleufú, que sería un gran aporte al sólido trabajo de más de 100 voluntarios dentro de sus respectivas comunidades.  
 
        El año 2007 será un año de nuevas innovaciones. Junto con volver a Huara (en invierno) e ir a Colchane, y a la zona de Chaitén (en verano) además de las comunas de Puerto Cisnes Lago Verde, se lanza el proyecto Juan Pablo II, el cual busca dar una instancia de voluntariado permanente durante el año para ayudar con la población Santa Ana, en la comuna deRecoleta. Dicho proyecto cuenta hoy con un equipo de entusiastas voluntarios, los cuales semana a semana comparten su alegría con los niños allá, siguiendo un ordenado programa de talleres y actividades. 
  

        La coordinación de JSF se define formalmente dicho año, en donde un grupo formado por ex jefes, trabaja en una comisión encargada de ayudar a los actuales coordinadores en su labor por mejorar cada vez más la ayuda que el proyecto ofrece, además de colaborar para formar de mejor manera a los voluntarios y de esa manera ser cada vez un mejor aporte a la sociedad. 
 
       El año 2008, se realizan los trabajos de “El Loa” en invierno, llegando a lugares tan lejanos de la II región, como lo es la frontera con Bolivia. Se trabajó en conjunto con las municipalidades de Calama, Ollagüe y San Pedro de Atacama, el Ejército de Chile, y un convento de monjitas que trabajan en la zona.


             El año 2009, se realizan los trabajos de "Reloncaví" durante el verano, y en invierno, los trabajos de "El Tamarugal". Finalmente, el verano del año 2010 se realizan los 14avos de "Taitao" en la XI región de Chile y en invierno fue el turno de los trabajos "Los LLeuques", en la VIII región.

 

         La experiencia que tiene JSF hoy día, le permite al grupo de voluntarios desarrollar trabajos cada vez más profesionales y serios buscando ser un mejor aporte en la construcción del país. Cada experiencia enciende un sentido de solidaridad que no se puede negar una vez que ya se conoce. Esto ocurre con la mayoría de los proyectos de trabajos voluntarios, pero es uno de los objetivos esenciales en la formación de los voluntarios de JSF: que las personas que van, se hagan conscientes de la realidad que han visto. Porque una vez descubierta,  no hay vuelta atrás, no hay cómo negar algo que saben que existe. 


        Por esta razón, se genera un compromiso en los voluntarios de JSF, una apuesta a hacerlo lo mejor posible de ahora en adelante y una entrega para ir a donde sea. Ya se han ido a islas, se han visitados zonas en la fronteras con Bolivia, Perú y Argentina, se ha llegado a las zonas más extremas del país; lo que demuestra que un estudiante puede hacer muchas cosas, pero varios estudiantes pueden hacer lo que sea.  
 
 

“Para qué quieren ser solo Jóvenes, si pueden ser Jóvenes Sin Fronteras. La juventud es para arriesgarla, la libertad para comprometerla, y la vida para entregarla".